Soy Natalia Rubiolo, Nat, orfebre y creadora de Nat The New Yorker.
Mi trabajo nace de una forma muy personal de entender la joyería: como un territorio donde conviven el oficio, el diseño, la intuición y la libertad de crear. No busco hacer piezas perfectas ni repetibles. Me interesa aquello que conserva la huella de la mano, las pequeñas irregularidades y los gestos que hacen que un objeto tenga identidad.
Cada pieza comienza en mi taller y atraviesa un proceso esencialmente artesanal. Trabajo principalmente con plata 925 y bronce, explorando el metal a través del calado, el modelado, la textura, el volumen y la construcción manual. En algunas piezas incorporo perlas y piedras naturales, siempre buscando que el material conserve su carácter y dialogue con la forma.
Mi paso por Nueva York, ciudad en la que viví durante varios años, transformó profundamente mi mirada estética. De allí nace también el nombre Nat The New Yorker: una identidad atravesada por el contraste, la arquitectura, el arte, la moda y esa libertad tan neoyorquina de mezclar mundos y construir un lenguaje propio.
Mis colecciones suelen partir de formas orgánicas, de la naturaleza, de estructuras arquitectónicas o simplemente de una imagen que despierta mi curiosidad. Muchas veces el diseño aparece mientras trabajo directamente sobre el material: dejo que el metal también intervenga, que sugiera un camino y que el proceso forme parte del resultado.
Por eso, más que pensar mis piezas como accesorios, las concibo como pequeñas esculturas para llevar sobre el cuerpo. Objetos con presencia, capaces de transformar un gesto, una silueta o una manera de habitarse.
Trabajo en series pequeñas y realizo también piezas únicas, porque para mí el verdadero lujo está en aquello que no fue producido de manera anónima: en conocer su origen, reconocer la mano que lo hizo y saber que detrás de cada objeto hubo tiempo, oficio y una intención.
Mi taller y espacio de Nat The New Yorker en Buenos Aires es el lugar donde todo sucede: allí diseño, corto, sueldo, modelo, pruebo, me equivoco, vuelvo a empezar y finalmente termino cada pieza.
Creo en una joyería con identidad.
En objetos que no necesitan seguir una tendencia para tener vigencia.
Y, sobre todo, en el valor de llevar algo hecho por alguien, y no simplemente fabricado por muchos.
Nat
Orfebre · Fundadora de Nat The New Yorker
